Sunday, January 13

antes de comenzar...

Te cuento, silencio, que he terminado tu libro.

He encontrado lo necesario dentro de mí para no aferrarme más. Y es silencio.

Descubrí que hace poco tenía en mi cabeza una obsesión. Pensaba en lo que nunca te escribí...

Es horrible enfrentarse a la hoja en blanco, pensar que es obligación escribir...

Ya no quiero buscar las palabras ni comerme el borrador.

He decidido acostar el lápiz, y seguir.

Friday, August 31


I feel I can’t let go… I’m so fuckin’ glad I found you!

Contigo los días son más locos.

Dime, chico lindo, ¿cómo haces para acelerar mi reloj con tus latidos? Tu solo me besas y a mi se me infarta la noche. Me quitas la voluntad, porque contigo la noche siempre promete.

Me gusta la música que llevas en los bolsillos. La sonrisa y tu nariz, tus ojos y el coqueteo, tus labios cuando dicen “ya vas… yo no miento”.

Contigo paseo… subo, bajo, vuelo y llego. A ti te sonrío y quiero. A ti te digo “hola” siempre que me alejo y regreso.

Atardece detrás del molino, me cuentas una historia de boliches de madera. Me dices que te gusta cuando miro en plano inclinado. Una parada horizontal para escampar y huir del tráfico.

Y las luces se nos vienen como aguacero. Porque en Quito la noche llueve sobre nuestros edificios. Vos me mojas y yo te seco. Los armas tú, yo los enciendo; tú me abrazas, yo te beso.

Y entre tanto humo y sonido… se nos dibuja una farra de cuatro, con dos parejas y mil besos. Nos tomamos una noche juntos, y al final nos dividimos la cuenta para cuatro.

¡Que noche, chico lindo! Siempre salir contigo es pasear en el paraíso y conocer angelitos, un joven empresario y un turista con full onda… Gozas la noche sin alejarte del calorcito. Genial conocer a tus amigos y compartir una noche con ellos. La farra, la música, la conversación; todo buenísimo.

¿Cómo hago para detener el calor en la piel de tus costados?

I really love the way my life moves in your disco bumping sounds.

Friday, August 24

skin deep

"Not being able to write is like not being able to screw."

Friday, July 13

Ofelia y los demonios: Conversación en el almuerzo

“¿Has sabido algo del Max?” Me preguntó hoy mi ma en el almuerzo mientras discutíamos sobre los cambios comportamentales de los chicos de hoy. Le dije que no mucho. Desde el último email no he sabido nada de él. Me dijo “okay, si hablas con él dile que le mando saludos”.

“He was kind of a creepy demon-guy, right?” dijo ella. “How come”, dije yo. “Never mind” dijo ella.

Y después cambiamos de tema. Trataré de reproducir la conversación con ella tal cual la recuerdo (y en español porque puede ser incomodo leerla como lo conversamos: entre español e ingles)

-¿Te acuerdas de Ofelia?- le pregunté.
-¿Quien?
-Hamlet. ¿Te acuerdas cómo murió Ofelia?
-Algo. Sobre el agua con flores...
-Sí. ¿Te gustaría morir así?
-No
-¿Por?
-¿Delirando en el agua?
-No me refiero a eso. Osea, sin saberlo; flotar. Osea alejarte cantando sobre el agua rodeada de flores.
-Flotar en el agua rodeada de flores. Suena romántico… ¡y además cantando! Lo feo sería después, en el momento de ahogarse.
-Si, jajaja. No había pensado eso.

La diferencia entre la vida y la ficción es que la vida no termina precisamente en el momento más bello. Quien quiera que sea, llámese Dios o lo que sea, no deja de narrarnos en el momento más lindo. A nosotros sí nos toca experimentar la falta de aire.

-En todo caso es un suicidio.
-Involuntario
-Pero suicidio. Al caso da lo mismo cortarse las venas que dejarse morir en el agua. Suicidio por acción o por abandono.
-¿Pecar por obra o por omisión? Jaja, ya pareces católica.
-No te burles.
-jeje Okay, okay… Yo creo que si podría morir por omisión. Y si estoy drogado, mejor. Jajaja

Y mi ma siguió comiendo, me dio una de “esas” miradas… y seguí

-Lo único que me incomoda de la muerte “Ofelia style” es eso de andar rodeado de flores… y ahora que lo dijiste, el momento de ahogarse también.

-En fin- dije -Lo que más me gusta de Hamlet es la intervención de los fantasmas.
-Sí, no habría venganza ni justicia sin la voz de los fantasmas.
-Yo creo en los fantasmas.
-¡Ya vas a decir que crees en cucos! (Lo mismo que le digo yo cuando me habla de Dios, Una broma de las que me hace mi ma cuando repite mis palabras.)
-jajaja No es eso. Pero pienso que sí sería algo divertido tener un escenario, o una casa, llena de voces o de personajes.
-Personas.
-Da igual. La cosa es que el mundo estaría más poblado para quien los pueda ver y escuchar.
-Pues sí.
-Me gustan los fantasmas.
-Ya te vería si las cosas comienzan a moverse solas o si se te aparece uno.
-¿Qué tiene? No me molestaría. Tener fantasmas en una obra, o en una casa, es reconocer que hay voces que se niegan al silencio eterno.
-Otra forma de vivir.
-Sí.
-¿Y el paraíso dónde queda?
-Ya vas a meter la religión en esto
-Pues sí… tú sabes que yo creo…
-Desde hace muy poquito comenzaste a creer en…
-Pero eso es asunto mío.
-Bueno, no quería hablar de eso… Ma, si hay fantasmas, digamos…
-¿Para qué?
-Nada, solo digo. Si por un rato creyeras en los fantasmas, ¿te gustaría poder verlos o hablar con ellos?
-Quizás… hummm, hablar.
-¿Y qué harías? ¿Qué les preguntarías?
-Si se acuerdan de su vida… si pueden sentir, si se acuerdan de los sabores, olores.
-¿Y no les preguntarías si existe el Flaco Barbón?
-Si ya dices que existen fantasmas; ¿eso no probaría que también existen Dios y el diablo?
-... hummm... O solo el diablo.


Y me dirás pesimista ma; pero en eso me quedé pensando. Quizás porque en este mundo es más evidente la fuerza del de abajo; porque la del de arriba es medio incomprensible. Aunque; como sabes, no tengo nada que ver con eso de los mitos y de las fuerzas más allá. Prefiero creer en las cosas de más acá. Sabes… Sí creo en el demonio; pero en el que llevo dentro, jajaja y también en aquellos que he conocido.

Y ahora pienso en las veces que me han dicho “no quisiera hacerte daño”… y sonrío y pienso… que muchas veces la gente decide declararse demonio en un infierno que no les corresponde… y me alejo cantando, aunque no como Ofelia, porque estoy muy conciente de ello. Y feliz. Porque sé que cada persona elije su camino y su papel, demonio, santo, fantasma o humano atormentado; hasta el momento en que deje de respirar. Y mientras tanto, decido disfrutar de la hermosura de estos días. Respirar sereno y continuar conversando contigo ma, que siempre me entretienes con tu forma tan particular de quererme.

Ahora quizás sí se expliquen un poco de donde saqué eso de hablar pura wevada sin sentido. jeje

Sunday, June 10

Reflexiones de un Viernes

La noche de viernes, como le escribí a Marquinho en el cel hace unos segundos, fue una noche gratificante.

Me pasé la tarde de domingo leyendo un libro que me ha sumergido en un espacio reflexivo y que me tiene a la expectativa. Aunque claro, no he logrado disociar mi mente, y mis reflexiones, de lo vivido el fin de semana.

Podría pensar que el viernes no pasó nada, pero eso sería mentirme a mí mismo. En realidad siempre, hasta en los suspiros más insignificantes, pasa algo.

Podría decirse que la noche comenzó a eso de la 1pm, en casa de Gina viendo el dvd del Sensation White & Black del 2003. Buena vibra la que compartimos, entre conversaciones de asuntos y situaciones insostenibles, de mensajes, amigos, relaciones… Buena sensación con Dianita y Gina, pensando en lo que representan para nosotros la música electrónica y la fiesta. Lindo comienzo, un viernes con las dos mujeres más impresionantes que he conocido en mi vida.

Por la tarde, tipo5, la llamada de Mari para recordarme que nos veríamos en el concierto de la U. Sin mucho interés por las bandas más que por el interés de verle al queridísimo Oscarín, gran amigo y personaje que he comenzado a frecuentar en este semestre. Todo un personaje. Lleva la música en las venas y las ganas de vivir, ellas lo impulsan a amar de una forma muy sincera. Me cae muy bien. Grande personaje.

Llegando a la U encontrarme, tipo 6, con Ludo y Gaby cruzando el parque. Agradable encuentro; fugaz, pero agradable. Y los abrazos de la Gaby, siempre honestos, pese al corto tiempo de conocernos siempre me abrazas con cariño. Y el Ludo con honesta salutación. Buen personaje.

Llegar al escenario y encontrarme con Lalita, Vane y Mari. Festejar el “cumple mes”, jajajaja, con la Mari. Soledades compartidas Mari, a veces toca, aunque nos la pasamos bien. Música, conversación. Todo buenísimo. Conocer a los amigos de Oscar, saludar, conversar, caer bien. Todo buenísimo…

Por ahí incluso pude conversar con una amiga del cole, Danny. Suerte con la candidatura.

Y la noche se presenta con posibilidades, siempre de pronto y sin planearlo. Con el mensaje de Nemo toca decidir solo una cosa, Mauri llega de visita a Quito y hay que salir, ¡hay que festejar! En el camino hacia “la zona”, la llamada de David, mi mejor amigo, que me espera con Cris en el Pride.

¿Cómo no saludar a la gente que quieres? ¿Cómo no agradecer a la vida los momentos compartidos? Tengo frente a mí una noche de posibilidades, todas ellas que no planeo, y sin embargo que se pintan solas, Siempre es bueno vivir, sin adelantarse a las horas, solo vivir.

En el Pride encuentro a Davo, el gran amigo de siempre, junto a Cris, una hermosa chica que comienzo a conocer; intrigante, alegre, honesta. Dos Mojitos, un Sex On The Beach, una conversación, palabras que a veces no entiendo, y mucha felicidad. Brindis, brindar por la amistad, por la noche, por estar presentes, por lo que cada uno lleve en el alma.

En el brindis no es necesario conocer las intensiones, simplemente hay que mirar a los ojos al interlocutor de este dialogo gestual. Brindar, como siempre he insistido en contárselo a mis amigos, es mirarse a los ojos y decir “Salud” –Si tanto lo repito, ¿por qué no escribirlo acá?-

Se trata de una costumbre antigua. Brindar implica una bebida con algún nivel de gradación alcohólica, dos o más personas, y cuatro o más ojos enfrentados el uno al otro. Brindar, en tiempos de la edad media, debía ser entre dos jarras de cerveza. Imaginen una gran comida con dos jarros grandes de espumosa cerveza. Para poder brindar, debían chocar con fuerza los vasos para que estos produzcan un bamboleo en el contenido, de tal suerte que una leve cantidad de la cerveza del vaso del uno caiga en el vaso del otro. Esto quería decir, ni más ni menos, que tanto la bebida del uno como la del otro no contenían veneno. Mirarse a los ojos al decir “salud” implicaba, entonces, una conjugación sincera de desearle al otro bienestar y decirle, con el gesto y el brillo de los ojos, que no habías colocado veneno en el vaso del otro.

Y ahora, cuando brindo mirando los ojos de mi mejor amigo y de esta hermosa chica que comienzo a conocer, pienso en la importancia de siempre brindar con el corazón libre de intensiones ocultas o de venenos rencorosos. Me siento feliz de estar acompañado del chico que quiero, mi mejor amigo, y una hermosa chica que comienzo a conocer ¡Cuan grato es siempre comenzar la noche con amigos al expresar respeto sincero en un acto tan simple y honesto como el de chocar las copas augurando salud!

En ese momento pensaba que, por una leve sincronía, mis otros amigos –Mauri y Nemo-, de quienes me despedí por poco tiempo, también brindaban en otro lado por la salud de su amistad.

Amistades; personas que conoces. Que entran en tu vida y que, en mi caso, siempre influyen en lo que eres y haces. No puedo, lo he comprobado, conocer a alguien sin que su presencia, sus palabras o gestos, me afecten de una u otra forma y en uno u otro grado. Prefiero esa interacción honesta. Como hablaba con David hace unos días, como leer un libro y jamás ser el mismo después de concluir sus líneas.

Y mientras conversaba con David y Cris pensaba en aquello que después me descubrí a mí mismo sintiendo y diciendo. Que “no quiero, por el momento relaciones largas, estables, serias, comprometidas; lo que necesito es saber que tengo a mi lado a mis amigos, gente honesta con cariño honesto, nada mas.” Y me gustó poder encontrar en David un gesto compartido, de complicidad compartida. Amistad, Davo, siempre entre nosotros el cariño afectivo de lo que es una buena amistad. Un amigo, el mejor.

Después saludé con Mauricio y Alejo, dos personajes que he conocido en estos meses. Buenas personas, cada cual con su nivel de complejidad, pero que sin embargo, y pese a si mismos, continúan en mi vida con el saludo sincero y el abrazo incondicional. Estaban ahí, en su grupo de amigos de la mesita a mis espaldas. Siempre saludan y eso me gusta. Hasta ahí está todo buenísimo y creo que soy capaz de tener amigos en ese plano. Gente que está ahí, que a veces habla y otras no, pero está ahí. Sin pedir mayores compromisos, gente que me saluda con cariño cuando me ve.

Sorpresas, la noche estuvo llena de sorpresas. Ahí mismo, como una mágica aparición, entró Lucho con alguien más a sentarse por ahí a tomar un café. Lucho, no podía dejar de abrazarlo. ¡Había pasado tanto tiempo! Un joven nuevo que comienza a reencontrarse después de mucho camino por los errores de una vida tomada a la ligera. Tan ligero como pisar a fondo el acelerador cuando tienes la mirada obstruida por la contingencia y el cerebro saturado por lo que se enfila desde un tabique blanco.

Ahora es un hombre nuevo, con un cuerpo más sano, ojos alegres, manos inquietas y llenas de vida. Me alegro poder verte luchito, otra vez. Ésta vez, completamente libre y tranquilo. ¡Qué emoción!, noche de sorpresas.

Antes de salir me encontré en el baño con un chico que me escribe al celular, es alguien que todavía no conocía, muy lindo por cierto y con aire inquieto. Lo saludé mientras me lavaba las manos, me había reconocido por el cabello, eso dijo. Un saludo al muchacho, promesa de algún rato tomar mas tiempo para conocerlo y salir del lugar.

Caminé hasta la pizzería Al Forno para encontrarme con Fabio y festejarle, con un abrazo y una breve conversación, el cumpleaños. No sin antes prometer a David y Cris que esa misma noche nos veríamos en BlackOut para bailar y festejarnos la noche.

Fabio, rodeado de amigos y amigas, sonreía complacido. Por ahí estaba una amiga de Fabio, la mejor, a quien mucho no conozco pero que, sin embargo, siempre me saluda de forma cordial. También estaba Esteban, un chico que conocí una noche. Un tipo agradable. Fabio y la conversación honesta de todo aquello que no hemos podido decirnos en mucho tiempo. Un tiempo me gustó mucho ese chico. Ahora lo veo siempre con un cariño impresionante, como solo veo a mis amigos.

En este momento pienso, y descubro, que a mis amigos, a la gente que quiero, siempre le doy proximidad física. Aunque muchas veces se confundan las cosas en el camino. Quizás otros me confundan, pero siempre deben saber que los abrazos, en mi caso, son sinceros. Jamás estrecho a alguien que no quiero, respeto y aprecio. Cuando digo algo es porque lo siento, sino, no me canso en vano.

En fin, regresando a la pizzería, a Fabio con su sonrisa y sus amigos; pensaba en la amistad, en lo que conversaba con él en los breves 30 minutos de actualizar agendas. Fabio, siempre con la palabra precisa. Conocimiento, la ventaja del conocimiento siempre. En la valoración general de la noche, descubro que aquellos con quienes comparto más mi vida, Gina, Diana, David, Fabio, Mari, tienen la ventaja de saber expresar la palabra precisa, de reconocerme siempre y de responder precisos mucho antes de escuchar la pregunta. Como si pudieran adelantarse a la huella síquica, a la imagen acústica, antes de que se torne en expresión fónica.

En fin. Ahí, en la pizzería, me puse a pensar en otra de las cosas que tanto tienen que ver con los amigos, la confianza y el brindar. Compartir copas no es el único acto de confianza que se transmite en lo cotidiano. El comer también implica confiar.

El compartir con amigos una cena, ya sea por cumpleaños o el motivo que sea, implica compartir gustos, sabores e intenciones. Es necesario pensar en todo aquello que implica lograr un asado, un sabor, un punto. Tenemos la suerte de ser animales que cocinan, y eso significa mucho. Saber qué es lo que nos gusta y qué no, saber qué tipo de sensaciones aguantamos, toleramos, amamos. Cuestión de gustos, dicen. Ha de ser.

Por otro lado, pienso -porque estoy con una obsesión compulsiva por analizar todo- en lo que significa comer en un restaurante, el que sea. Esta semana me ha llegado un e-mail sobre un sitio insalubre donde preparaban comida rápida en la ciudad. No puedo dejar de pensar en lo que implica el sentarse en una mesa para compartir con los demás y confiar la salud y el gusto propio, a las intensiones y sazón de otro. Siempre estamos dando ese paso, confiándole nuestra salud e integridad a los demás.

Por otro lado, tras despedirme de Fabio y su amiga -y desear buen provecho alimenticio a todos los presentes-, salí de la pizzería. Caminé pensando en mis amigos y en los encuentros con la comida. Pensaba en los momentos significativos de mi vida compartidos con amigos, ex novios, familia, etc, en los cuales alguien te cocina algo.

Han preparado “sazones” para mí: mis padres, la Marisol –empleada-, mis amigos,... (Un ex preparó algo en una tarde, en una terraza con vino y tango. Otro ex preparó para mí un buen desayuno, varias veces, en el departamento de un amigo que teníamos en común, al cual íbamos siempre después de una noche de farra.) La sazón de Laurita, la ma de Gina, las arepas de Gina,… David todavía tiene buena sazón, aunque su cocina es el resultado de la buena improvisación y el buen gusto. Para ello es necesario conocer y conocerse, no hay de otra.

Desde hace unos meses ha entrado en mi vida un nuevo buen amigo a quien estoy comenzando a querer demasiado. Carlitos me ha fascinado como persona y como amigo en muchos aspectos. Quizás es tiempo ya de incluirlo en mi “querido diario virtual” y darle un espacio. Aunque hay mucho que podría contarles sobre él, les contare algo que me atrae mucho de tan agradable personaje. El muchacho sabe cocinar.

Una tarde, en una conversación agradable, me confesó sobre su gusto por los libros de Harry Potter, porque estábamos compartiendo palabras sobre gustos literarios. Me dijo, lo cual me causó mucha gracia por la inocencia y sinceridad de sus palabras, que estudiaba gastronomía porque se sentía identificado con aquel personaje que preparaba “sopitas”, aunque en realidad quiso decir pociones.

Y me puse a pensar en él mientras regresaba a encontrarme con mis amigos para ir al Black. No podía dejar de pensar en lo que implica el preparar algo para alguien y darlo con cariño. ¿Son pociones? Sí, siempre lo son. Aunque no lo sepamos, todo lleva una intención codificada en la sazón.

Carlitos esa misma noche me llamó dos veces al cel. Es un lindo. Ya podré hablar un poco más de él.

Bueno, me desvío del tema, jejeje. Llegué donde estaban Nemo y Mauri para ir juntos a BlackOut. En la puerta me encontré con Fercho, lo saludé con un abrazo y entré.

Fue interesante regresar a ese lugar después de tanto tiempo y tantas cosas. Fue bakán porque allá pude encontrarme con amigos que no veía en mucho tiempo.
Me sorprendió bailar con una chica que me pidió bailar con ella. Una chica muy agradable que acababa de regresar de un intercambio en Illinois. Buena gente.

Por ahí le vi a Mauricio besándose con Pablo, jajaja. Me alegré por el muchacho, jajaja. Bailé con David, Cris, Daniela, Fercho, Jaky (así se llamaba la chica), Nemo,Mauri, Jose y Mika. Fue muy gratificante estar ahí. Definitivamente necesito esto, un grupo de amigos. Gente que quiera y aprecie mucho. Amigos con quienes pueda compartir.

No esperaba encontrarme ahí con Jose, Mika y Chivis. Tres muy interesantes personajes a quienes respeto mucho. Bailé en la tarima con Jose y Mika y disfruté muchísimo ver, sin planearlo, a gente que comienzas a conocer y a querer mucho. Pude bailar con ellos y, como decía antes, después de todo, a todos mis amigos les doy siempre proximidad corporal. Me parece una forma honesta de decir “aquí estoy” sin dobles intensiones.

Quizás eso sea la amistad; proximidad y confianza. (Y no me refiero solo en plano físico). Quizás eso confunda la gente muchas veces. Por eso no debería sorprenderme, aunque por despistado sí me sorprende, que Nemo me diga que me quiere después de haber bailado con él esa noche. No sabía que le gustaba. A veces por despistado no noto ese tipo de cosas. Espero que eso termine bien, no me gustaría fomentar futuras decepciones.

¿Qué le vamos a hacer?

En fin, por otro lado… conclusiones de una noche bastante tranquila, en la mediada de lo que permite la música.

Antes de irme me encontré con Jeffo en la puerta del Black. Me agradó mucho que se acerque a saludar. Pese a todo lo pasado lo sentí sincero en el abrazo y en el gesto de prestarme su chaqueta para el frío (porque Mauri no aparecía y él tenía mi ficha con mi saco). Pasamos algunos minutos conversando de varias cosas para despues despedirnos y cada unos por su lado.

Gratas sorpresas en una noche llena de gratitudes, música, baile y reflexión

Y la verdad no fue una noche planeada, se dio así como bien debió suceder. Y así estuvo buenísimo. Lo que me gustó fue ver a tanta gente que quiero en una sola noche. Las horas, lo dicho, lo bailado, lo pensado. El reflexionar sobre el brindis y la comida. -Aunque no he tenido tiempo para reflexionar sobre el baile. Quizás porque no necesité pensarlo en ese momento, solamente lo disfruté mucho.-

Para concluir, y por incluir algo que se me acaba de cruzar por la cabeza al escuchar a mi gato chillando en la sala, debo escribir aquí algo medio macabro y a la vez un poco sugestivo.

Es verdad que me he pasado pensando en el gusto, la confianza y la sazón. Pero debo decir que también pienso, y siento, que a veces quisiera comer crudo. Después de todo soy “leo”. Mi gato ha traído, y dejado como evidencia de su impulso tanático, una palomita muerta y semi-desplumada en medio de la sala. Tras superar el susto de lo “macabro” del hallazgo –no del hecho-, pienso inevitablemente en la necesidad de cazar y de probar la sangre.

Dientes y piel. Pese a todo, sigo teniendo mis dientes. Pensar en lo que va más allá de la amistad, la carne, siempre me tiene con la piel urgente. Estoy feliz de tener amigos, de pensar en la amistad y disfrutarla. Pero también tengo a mi instinto y mi piel urgente.

Dientes y piel. Sí, a veces quisiera comer crudo. ¡Qué terrible esto de tener instintos! ¿Verdad Azuzu?

Wednesday, May 30

En invierno

Amándote descubrí, justo mientras ahogaba una exhalación bajo el cuello de tu camisa, que la solución para el frío, el del alma -nada menos-, es la conjugación de tu abrazo con nuestras ganas y la tensión en mi cintura; donde mis brazos se enrollan en tu cuello, como bufanda, y la cálida presión de tus dedos rompe, deslizándose bajo mi camisa, la fría tensión en la piel de mis costados.

Monday, May 28

Preocupación mediática

Es verdad que nunca escribo sobre asuntos de coyuntura nacional. No he utilizado mi blog para reflexionar sobre el pulso nacional en el ámbito político, jamás. Pero pienso que a veces es bueno hablar. Además no hablaré de política, hablaré de la opinión pública y la libertad de expresión. Me puse reflexivo. Veamos qué sale.

Ayer vi dos asuntos en televisión. Por un lado, un noticiero de la televisión nacional que hablaba sobre la libertad de expresión. Y por otro lado una estación de televisión venezolana que se despedía de su audiencia en Caracas por un fallo judicial.

Me preguntaba entonces, al ver que, al parecer, a la prensa ecuatoriana le preocupa el asunto de la libertad de expresión, ¿hasta qué punto es un engaño eso del discursito intencionado de los medios de comunicación masiva de “El ejercicio democrático de la libertad de expresión”?

Diré un par de cosas que pienso son las líneas por las cuales debería comenzar esta auto evaluación de los comunicadores y sobre la responsabilidad social de los medios. Quisiera reflexionar sobre la libertad de expresión, sí, pero quisiera primero dar a conocer unas cuantas premisas que me están dando vuelta en la cabeza.

En primer lugar, habría que preguntarnos ¿quiénes son los dueños del los canales? Estos canales por medio de los cuales se transmite la información, ¿son de propiedad privada o pública?

Me explico. Sobre la prensa escrita creo que no habrá mucho que decir pues el papel no nos pertenece a todos, el papel, como canal o como soporte, será de quien lo compre y bien pueda imprimir en él –aunque acá podríamos hilar más fino-. Pero, ¿qué decir del espectro radioeléctrico por medio del cual se difunden contenidos de radio y televisión? Ahí si entramos en asunto serio, pues el canal que utilizan las empresas de radio y televisión, el espectro radioeléctrico, es un bien público, el cual le pertenece al pueblo representado en el Estado. Es el Estado entonces quien, ejerciendo el derecho que le conceden los votantes, decide conceder el uso del espectro a las empresas privadas para que, por medio ese canal, logren transmitir contenidos, líneas editoriales y demás productos radio-televisivos.

La pregunta en este caso sería, ¿somos concientes los ciudadanos que las empresas de comunicación nacionales están lucrando mientras utilizan un bien nacional? -¿O usted pensaba que de puro buenitos nos mandan gratis la señal que le aparece en la televisión y en la radio? Si lo pensaba, le digo que no se engañe, que no le pueden cobrar algo que le pertenece a usted, un bien público- Y, habiendo hecho esta pregunta, lancemos otra, ¿les exigimos a los medios calidad en lo que difunden por nuestro espectro radioeléctrico? ¿O solo aceptamos lo que nos quieren poner?

Por otro lado, creo que seria bueno tomar en cuenta otro punto importante en todo esto.

¿La libertad de expresión es un privilegio de pocos?

Veamos. Ciertamente los canales de televisión, las emisoras de radio y los periódicos del País son responsabilidad de empresas privadas. –Están en manos privadas- Estas grandes empresas (que utilizan nuestro patrimonio nacional, el espectro radioeléctrico) tienen una línea editorial a la cual se apegan y tiene un propósito empresarial; unos gustos a los cuales se apegan. En base a las propias convicciones, las de la empresa, cada cadena de televisión decide a quién contrata y a quién no.

Un ejemplo: para cierto canal de televisión le parece conveniente poner como presentador de noticias a cierto personaje porque tiene cara de respetable –y hartas canas-. También decide poner a una señorita a su lado porque tiene cierto atractivo visual –y eso vende-. En resumen, tenemos unos personajes mediáticos que en primer lugar nos suben el rating, osea venden, y en segundo lugar los pongo en mi pantalla porque a mi me parece buenísimo… los elijo en base a mis propios criterios de selección y mis propias convicciones, porque yo soy el dueño del medio.

Hasta ahí todo va bien; pero, ¿qué pasa cuando estas personas (que se deben a una empresa privada) deciden decir que hablan en nombre de Todos los ciudadanos? –elé, ¿vuelta por qué?- Que yo sepa, jamás me han llamado a votaciones para elegir al comunicador que está en televisión para que este se llene la boca diciendo que me representa. Los televidentes, por desgracia, no escogemos a los personajes de la televisión, a los periodistas ni a los comunicadores. Ellos se escogen solitos, en base a los gustos e intereses de la empresa.

Y digo, solo digo. Que me molesta mucho ver en televisión a un presentador de noticias diciendo lo que “el país” quiere -¿Cuándo me preguntó qué es lo que yo pienso, opino o quiero? ¿Quién le dijo a usted que su voz está representando a la mía? Usted está hablando lo que le parece bueno decir a la línea editorial que su empresa lleva, nada más. No me venga a decir que está hablando en nombre del país.-

Por otro lado, también me parece malicioso, me permito decirlo, el que se emitan comentarios en un noticiero. Pues la función del noticiero es presentar las noticias desde las partes; es decir, hacer verosímil la información, y dejar que sean los espectadores quienes juzguen y así, en base al conocimiento de la información, formen en sí mismos un juicio de valor. No le corresponde al medio el dirigir los discursos hacia una postura u otra, eso nos corresponde a nosotros. Ustedes presenten la noticia y ya veré yo, qué es lo que pienso sobre el asunto. Me molesta que me pongan un comentario en televisión, se apeguen a su “línea editorial” y decidan por nosotros y nos “den diciendo” lo que creen que deberíamos decir.

Por último, el tercer punto -pienso yo-, y no el menos importante, es sobre la responsabilidad en la difusión de contenidos. ¿Qué nos están poniendo en televisión? ¿Es eso que vemos contenido de calidad? ¿Nos están entreteniendo, formando, informando, manipulando, o embobando?


No nos engañemos, la empresa debe vender. La televisión se sostiene gracias a la publicidad. Por eso maneja criterios de marketing: le dan a la audiencia lo que la audiencia quiere ver y así la entretienen. -Mientras tanto, como tenemos que hacernos unos sueltitos, vendemos espacios publicitarios a nuestros auspiciantes- Y ¿Quién decide qué es lo que quiero ver? Señores no se engañen, la televisión sugiere, las audiencias deciden -como dice mi madre, siempre queda la opción de apagar la televisión.-

Me parece ridículo mirar que en la televisión piden “libertad de expresión” cuando lo que están pidiendo es libertad de mercado. “Déjennos vender”, están diciendo, “déjennos decirle a la gente qué es lo que debe pensar”, “déjennos seguir sugiriendo discursos y líneas de pensamiento”. Sobre lo que están hablando es sobre una libertad de opinión, parece, pero no de libertad de expresión como Dios manda.

Acá, en este rincón del mundo, los medios de comunicación están en las manos de poquitos, los dueños de las empresas son algunos nomás (unos incluso tienen dos canales en su poder, ¡qué monopolio!). Y me vienen a decir que piden libertad de expresión. Piden libertad para difundir lo que les parece bueno a ellos y para comentar sobre lo que piensan y así, en un acto de absoluta tiranía de los medios, -que esto ya es el colmo-, decir que hablan en representación del pueblo. ¡Pues no! No es así. Ustedes no están representando al pueblo, están representando los intereses de sus empresas, hablemos claro.

Recapitulemos. Tenemos algunas cositas hasta este punto: (1) que las empresas privadas de comunicación lucran al difundir contenidos por medio de un canal, el espectro radioeléctrico, que es un bien publico, (2) que la empresa se rige por criterios de marketing y que, lo mas importante, (3) nadie escoge por representación democrática a los voceros oficiales, o las voces, de los medios -ellos se eligen solitos-.

Entonces, ¿de qué libertad de expresión me están hablando señores periodistas?

¿En quienes esta concentrada la información? En pocas manos que tienen en su cargo las empresas de televisión, aquellas que tienen los canales de televisión en el país. ¿Cuántos son?

Ojo, no quisiera que me confundan. La verdad odio tomar partido en asuntos de coyuntura. Además, yo solo les estoy comentando sobre lo que me ha dado vueltas en la cabeza estos días.

No me atrevo a emitir un juicio de valor sobre la decisión judicial emitida en Venezuela, ni sobre la decisión de no renovar la concesión del espectro radioeléctrico a Radio Caracas Televisión por parte del presidente de por allá. No me compete hablar sobre el tema porque no conozco el contexto.

Lo que sí diré es que, por acá, ya me tiene hinchado los ojos y los oídos el ver y escuchar en televisión a unas señoritas, que se dicen periodistas, dando lata con un discurso dirigido.

Me jode (nótese que ya me enojé) que me pongan a un señor en pleno noticiero a decir un “comentario” en el cual habla de la libertad de expresión y se tome la palabra en nombre de todos los ecuatorianos, cuando en realidad solo está hablando en nombre de su canal, de la línea editorial que lleva la empresa a la que se debe.

Me indigna, me molesta, me pone de mal humor y hasta me enferma; el que me repitan un discurso por un lado y me oculten parte de la información por otro lado. -Que “si nos dejan hablar”, que “no nos dejan hablar”, ¿qué tanto reclaman? Si bien dicen lo que quieren y lo que no quieren no lo presentan… “y aquí no ha pasado es nada”- Señores de la televisión, y de todos los medios de comunicación, les pido que comiencen a tomarse el asunto en serio y ofrezcan televisión de calidad, programación con contenido formativo y periodismo serio.

Me molesta que en televisión se difundan personajes esteriotipados y situaciones arquetípicas, que me sugieran contenidos que la verdad no sirve para transformar a la sociedad. Me molesta que adopten una postura paternalista para “darnos decidiendo” qué es bueno y qué no lo es. Escogen las series que nos presentan, las programas que trasmiten, las novelas que nos ponen en base a su propio criterio – y la verdad no le encuentro nada bueno a esa programacion mediocre- y ahora quieren darnos decidiendo qué se dice y qué no se dice. ¡Háganme el favor!

Acá no se trata de si hay libertad de expresión o no, se trata de lo que están haciendo los medios de comunicación por corresponder responsablemente al contexto al que se deben. Si están siendo coherentes en su discurso. -Ya que están utilizando un bien público, ya que se toman la palabra para decir que están hablando por mi y ya que tanto quieren democracia, ¡sean honestos y comiencen a hacer periodismo responsable!-

Porque la verdad de todo esto es que si nos callamos y aceptamos -como mudos mismo- todo lo que nos quieran decir en televisión, si nos callamos y dejamos que la televisión nos de diciendo lo que pensamos (y decida qué es lo que pensamos); entonces ahí sí se nos viene al carajo la libertad de expresión.

Acá, si queremos ejercer la libertad de expresión todos, nos toca exigir que se nos presenten las cosas de forma responsable, dejar de ser espectadores para comenzar a ser parte del discurso y exigir a los medios un discurso responsable. Que lo único que saco en claro de todo esto es que bien desinformaditos estamos, bien tapaditas nuestras bocas están y que he tenido, –Oh sorpresa-, alguien en televisión que habla por mi. Y me indigno y decido escribir esto porque se que tengo derecho a decirlo. Y eso sí es libertad de expresión.

No es que, de puro buenitos, los señores dueños de los canales de televisión hacen que nos llegue la señal gratis al televisor, ni a la radio; es porque simplemente no nos pueden cobrar de algo que nos pertenece a todos. Ahora, ya que están utilizando un bien público para difundir información, exijamos a cada medio de comunicación: (1) contenidos de calidad, algo que construya a los ciudadanos. (2) Programación de calidad y (3) periodismo responsable. Porque una cosa es verdad en todo esto, que cada país tiene la televisión que se merece.

Hoy le tocó a la televisión. Esperemos que cambien las cosas porque no quisiera hablar de la prensa ni de la radio. ¡Pero no me hagan enojar! =P jejeje

Ahora sí, en base a estos puntos, que comience el debate. Ahora quiero escuchar voces.

Sunday, May 20

...acto fallido...

Hoy, mientras me alistaba para mirarte otra vez en ese lugar, después de tanto, encontré el collar que me regalaste cuando todavía éramos un espacio compartido. Y decidí, no sé por qué, que definitivamente no tenía ganas de colgarme un collar en el cuello. Sin embargo, y por un impulso inconciente, decidí llevarlo en el bolsillo…

Y la verdad no sé para qué sirve llevarlo guardado en el bolsillo. Quizás es la duda… o la imperante necesidad de tener algo tuyo con qué jugar cuando te vea; para poder así, resistiendo las cosquillas, evitar tomar tu mano mientras escondo la mía en el bolsillo.

Creo que, precisamente por eso, me sorprendí cuando te vi usando el collar que te regalé, y me sorprendí a mi mismo cuando reconocí, sin quererlo, que la alianza en mi muñeca todavía se aferraba a mis venas.

Habrá que renovar alianzas, dijiste la mañana siguiente.

Y ahora, el silencio.

Saturday, May 19

La pragmática entre tú y yo

Tú dices, “te haría daño”.
Y yo me pregunto dónde habrás dejado la sutileza de tus manos.
Me hablas de cualidades destructivas.
Y yo pienso en la flor de servilleta que todavía conserva su aroma a Calvin Klein en mi cuarto.
Me dices “te quiero” y después, sin previo aviso, me desconciertas con penosos “peros”.
Y miro la pulsera en mi muñeca, y me pregunto si habrá la necesidad de renovar alianzas.
Dudo de lo que dices, de las palabras y su intención.
Ya no me reconozco en cada uno de los sustantivos que le diste al vocativo.


Y aquí nadie entiende nada porque, al parecer, el fenómeno comunicativo se nos insignificó. Hemos perdido el entorno, o por lo menos ya no compartimos, ni reconocemos, al referente, y entonces todo esto se nos hacen palabras nomás; como si, habiendo perdido al referente, hubiéramos desarrollado algún tipo de idiolecto incomprensible para las partes.

¡Se nos van al carajo las palabras!

Y de pronto, me doy cuenta… que ya no me entiendes.

¿Que pasó con los presupuestos? Ya no sé si esperas una reacción, o si quieres que te de silencios. Ya no sé qué decir, en base a cuál de las intenciones valorar la expresión. Ya no tengo un entorno al cual aferrarme para definir la significación de esta situación comunicativa. Ya no entiendo los signos, quizás hemos perdido el código compartido en base al cual me permitía entender tus insinuaciones.

No coincide lo que decimos y lo que queremos decir, ¿cual es el significado de las palabras que usamos? “¿Que parte depende de otra cosa?, ¿de qué otra cosa?”

Y como decía el conejo, que bien explicado está el asunto con Lewis Carrol, siento que el “argumento apabullante” que me propones no es precisamente la “gloria” que dices que es. Y la verdad es que sí… porque si aquí no mandan ni la situación, ni tu corazón, ni tus recuerdos… y si las palabras, al parecer, significan lo que tú quieres que signifiquen… (ahora definitivamente ya no te entiendo) entonces sí considero que la pregunta es “¿Quién manda aquí?”

Tuesday, May 1

Shaggy

"Ce soir, j'aimerais partir avec toi"

Shaggy, ayer vi otra vez "Les temps qui reste". No podía dejar de pensar en las similitudes; aunque hay un trecho impresionante entre tú y Romain.

Ta mort est une réalité, une certitude. On ne pouvait pas faire rien pour guérir ta maladie, une possibilité d'en réchapper. Un cancer généralisé.

Porque lo dice la ciencia, la "todo poderosa" ciencia. Que se acerca a mí y me dice "Soy", y yo le creo. Y acepto lo que desconozco por acto de fe. Porque desconozco cómo funciona tu cuerpo, pero acepto la medicación. Y digo ciegamente, con lágrimas en los ojos, que acepto la solución. Y te miro, Shaggy, te abrazo fuerte y te beso el hociquito. Y me siento Judas porque, pese a mis lágrimas y tu mirada inquieta, acepto dejarte ir con una inyección en la piernita.

Y te miro caminar de un lado a otro por el consultorio. Te han quitado la correa para que des tus últimos pasos. Te paseas mirando en todas direcciones, pareces feliz.

Y no puedo evitar pensar en la gente condenada a muerte; en horcas, sogas, inyecciones -más inyecciones-. No puedo evitar pensar en el peso de la mano del hombre. En la imposibilidad de crear, en la pulsión tanática del ser.

Me siento verdugo por evidenciar la inyección que te traspasa. Me siento inútil, asquerosamente humano. Me desespera el "no podemos", no hacer nada por impedirlo. No poder curarte, dar vida.

Pienso en la maldición de ser mortal. Lloro, aunque tú todavía das saltitos en la habitación, y comprendo que los hombres, incapaces de vislumbrar el secreto de dar vida, han encontrado en la muerte, en sus manos homicidas, una fuerza aún más fuerte que la vida misma.

Me desespero mientras te miro. Te acercas a la ventana, te incorporas para poder observar los autos que pasan por la calle, o quizás a las montañas, el sol, las nubes... No lo sé Shaggy, me estremece el pensar que no conozco donde diriges tu mirada. Das vueltitas por la habitación, retrocedes, te sientas...

Han pasado ya 5 minutos. Acuestas tus patitas en el suelo y recuestas tu cabeza sobre ellas.

... y cierras los ojitos y te vas.